El hombre que por treinta años
estuvo en busca de una Biblia
Testimonio escrito por Jiang Yu Chu, traducido por Chiong
Min Lee y editado por Yeo Tan Tan
CHINA (LaBibliaWeb.com /SBU) – A Jiang Yu Chun siempre le
han gustado los libros. Tiene una gran selección de libros
cristianos en su librería de Nanking. Fue durante los años
oscuros de la Revolución Cultural que se hizo cristiano a la
edad de nueve años. Ahora, más de tres décadas después,
todavía recuerda claramente su difícil niñez, y cómo cambió su
vida cuando él y su padre comenzaron a asistir a una iglesia
en una casa pequeña lejos de su hogar en la Provincia de
Anhui.
«Mi mamá murió cuando yo era apenas un bebé, de una
infección que contrajo después de un accidente», recuerda. «Mi
padre se tornó mentalmente inestable, violento y problemático.
Su condición se fue deteriorando al punto que no quería
levantarse ni comer. Se le hinchó el cuerpo y sufría grandes
dolores. Los médicos no podían curarlo, ni tampoco los brujos
ni los médium del templo pagano. Nos dijeron que nos
preparáramos para el funeral. Mi padre se sentía tan
desesperanzado que quiso suicidarse. Pero pensó en mí y en
todo lo que yo había perdido ya, y no lo hizo.
Desesperado
«Estando en cierta ocasión
en una cafetería, mi padre gritó de desesperación. El dueño le
preguntó qué le pasaba, y cuando mi padre le contó su
historia, lo invitó a asistir a una reunión cristiana que se
llevaría a cabo en secreto en la casa de alguien.
«Siempre recordaré mi primera reunión cristiana: tuvimos
que caminar veinte kilómetros para llegar al lugar. En ese
entonces, en las zonas rurales no había relojes de pulso, ni
de pared, ni radio ni televisión que nos ayudara a marca la
hora, así que dependíamos del canto de los gallos. Esa mañana
salimos de casa al tercer canto, y cuando llegamos al lugar de
reunión todavía era oscuro.
Sin predicación
«Ya se habían reunidos
alrededor de veinte personas. No había predicación. Una
anciana leería una porción de la Biblia y luego cantaríamos un
himno y oraríamos. Este patrón se repitió hasta la hora del
almuerzo, cuando la gente compartió el alimento, asegurándose
de que los más ancianos y los más jóvenes tuvieran suficiente
que comer.
«Después de un mes de asistir a la casa iglesia, la salud
de mi padre había mejorado considerablemente y podía trabajar
de nuevo en el campo. Un fuerte deseo de hablar del Evangelio
comenzó a arder en su corazón, e invitó a todos sus amigos y
parientes a las reuniones.
Una Biblia
«Había una sola Biblia para
todos, fue la primera Biblia que había visto en mi vida y era
preciosa, porque fue durante la Revolución Cultural cuando se
prohibió la fe cristiana y no se permitió tener Biblias. El
predicador abrazaba fuertemente la Biblia. Me consideraban un
niño relativamente obediente, así que el predicador me
permitía mirarla. Fue solo en la escuela primaria que pude
entender un poco, pero recuerdo que cuando tocaba la Biblia
sentía reverencia.
Es arrestado
«Ese predicador, más o
menos en los cuarenta años en ese entonces, se había
convertido al cristianismo a los trece años. Viajaba a
diversos lugares casi diariamente, incluso durante la
Revolución Cultural, para hablar del Evangelio. Para
asegurarse de que no le confiscaran su Biblia, se la pasó a
una predicadora en la casa iglesia. En 1975 fue arrestado y
sentenciado a quince años de prisión».
En 1979 terminó la Revolución Cultural, y el señor Jiang,
junto con otros cristianos de la China, pudo practicar su fe
más abiertamente. Se mudó a la provincia de Anhui y terminó
trabajando para el Concilio Cristiano Chino por espacio de
doce años, antes de abrir su librería cristiana.
Puesto en libertad
Pero nunca olvidó
los primeros días de su fe, y con frecuencia pensaba en la
preciosa Biblia que tanto había significado para él y para los
otros miembros de su casa iglesia. Decidió buscarla.
«Busqué esa Biblia durante treinta años», dice. «Por fin
supe que el predicador que había dirigido nuestros cultos en
la casa iglesia había sido puesto en libertad en 1979, y era
anciano de una iglesia.
Averigüé dónde estaba y tuve el privilegio de reunirme con
él recientemente. Tiene ahora setenta y nueve años y me dio su
preciosa Biblia, que yo atesoraré para siempre».
Fuente: labibliaweb |